En una entrevista a Forbes, afirmó que la política que lleva adelante el Gobierno de Mendoza y la creación de Malargüe Distrito Minero Occidental por parte de Impulsa Mendoza fueron el puntapié inicial para que la compañía desarrollara su proyecto de cobre, que tendrá una inversión inicial de USD 10 millones.
El CEO de la canadiense Kobrea, James Hedalen, aseguró en una entrevista a Forbes por qué su firma decidió apostar por Mendoza, que se sigue posicionando en el mapa mundial como una de las regiones con mayor proyección en minería para la transición energética.
Hedalen subrayó un punto central: “lo que hizo el gobernador Alfredo Cornejo respecto de la minería y la creación del Distrito Malargüe por parte de Impulsa Mendoza fueron determinantes para avanzar con la inversión”. Según detalló, el trabajo institucional y la claridad del marco regulatorio impulsado desde la provincia generaron las condiciones necesarias para iniciar el proceso.
A poco más de un año de la habilitación para explorar en el sur provincial, la primera inversión privada derivada de ese nuevo escenario ya se encuentra en marcha. La empresa canadiense comenzó la fase uno de su proyecto El Perdido, en Malargüe, con la apertura del camino de acceso y la instalación del campamento desde el cual iniciarán las perforaciones.

Hedalen explicó que Kobrea había evaluado distintos territorios de Sudamérica durante los últimos cuatro años, pero que hace unos 18 meses la firma decidió enfocarse en Argentina y, particularmente, en Mendoza.
Afirmó que la provincia “combina un potencial geológico excepcional con un entorno institucional previsible, moderno y alineado con los estándares internacionales de desarrollo minero”.
Con una concesión de 730 km² destinados a exploración, Kobrea dispone actualmente de un fondo inicial de USD 10 millones para financiar las primeras campañas de perforación entre 2025 y 2026.
El CEO precisó que el proyecto incluye entre 10 y 12 objetivos geológicos que podrían albergar pórfidos de cobre de clase mundial, cada uno de los cuales requerirá inversiones de entre 5 y 20 millones de dólares para ser testeado de manera sistemática.
El ejecutivo sostuvo que confirmar un depósito puede tomar entre uno y dos años por objetivo, mientras que el proceso que lleva de un descubrimiento a una mina operativa es necesariamente más largo y complejo.
Sin embargo, resaltó que la subexploración del lado mendocino de la cordillera, frente a la intensa actividad minera del costado chileno —donde operan algunas de las minas de cobre más grandes del planeta—, ofrece una oportunidad “única” para realizar un descubrimiento significativo.
Kobrea, explicó, mantiene actualmente todo su foco puesto en Mendoza, al punto de que su CEO describió a la provincia como “la mejor oportunidad geológica” dentro del portafolio exploratorio de la firma.
El avance de este proyecto representa un hito para el Distrito Malargüe, creado por Impulsa Mendoza como herramienta para ordenar la actividad, atraer inversiones, fortalecer el desarrollo local y promover la exploración de minerales estratégicos. La llegada de esta primera perforación privada en más de una década consolida el impacto de las políticas públicas provinciales y abre un horizonte de nuevas oportunidades para la minería moderna en Mendoza.